¿Cómo alguien decide apostar toda su vida a estar en un convento y dedicarse a la oración y el servicio a los demás? Es el misterio de la vocación. Para muchos la raíz está en la familia. Otros se van convenciendo a lo largo de la juventud y otros lo ven claro en un momento concreto.

Estas religiosas conocieron al Papa en la clausura del Año de la Vida Consagrada, una oportunidad para revivir la experiencia de cómo llegaron hasta el convento.

MADRE VERÓNICA DE LA SANTA FAZ
Carmelitas Descalzas
“En el año en que Santa Teresa de Ávila, la gran doctora de la Iglesia, en el 82 estaba cumpliendo el centenario, nos dieron una charla a las hermanas de vida activa y ahí nos habló un padre carmelita sobre ‘Las moradas’. El padre Eugenio Saenz de Baranda. Y cuando nos habló sobre ‘Las moradas’, yo me identifiqué en ese carisma que es ser carmelita descalza, y por eso estoy aquí en el Carmelo”.

HERMANA ROSA
Hermanas Josefinas de la Caridad
“No encontraba que en la vida ordinaria me llenara algo. Busqué más allá. Fui catequista, luego fui descubriendo qué es lo que necesitaba, lo que estaba buscando. Al ir a una ordenación sacerdotal descubrí que quería ser religiosa”.

Ni a la Madre Verónica ni a la Hermana Rosa les faltaron obstáculos en el camino. Tampoco a la hermana Maribel. Tenía 16 años cuando quiso dar el paso, pero su familia no la entendió. Sin embargo, con la ayuda de otras religiosas, un sacerdote y una amiga consiguió convencer a sus padres de viajar desde Perú al convento de Vic, en España.

HERMANA MARIBEL
Hermanas Josefinas de la Caridad
“Engañé a mis padres diciendoles que venían a verles por mi hermana que era carmelita, para preguntarles cómo están. Eran las 3 de la tarde, me acuerdo, y tenían miedo porque decían qué nos van a decir. Y yo ahí en un rincón muerta de miedo porque decía, y si no me dan permiso no puedo ir. El padre conversó con mi padre y recuerdo que mi padre dijo: ¿Y si no se acostumbra? Mi hermano mayor al principio no quería. Pero cuando ya marché a los 16 años a hacer una experiencia a Lima, donde era el aspirantado, él me escribía cada vez, me decía vuelve, yo te hago estudiar, no te acostumbrarás, ahí te van a explotar, cosas así”.

Y ya dentro, las dudas, los problemas externos vuelven a surgir para algunas, que tienen que confirmar si pueden continuar su vida religiosa.

MADRE VERÓNICA DE LA SANTA FAZ
Carmelitas Descalzas
“Claro, lógicamente he tenido dudas también en el camino, pero sobre todo en un momento fuerte, una prueba fuerte que tuve que pasar a nivel familiar. Ahí es cuando comencé a tambalearme porque pensé que a lo mejor tenía que salir para ayudar a mi familia, que estaba pasando una necesidad fuerza”.

Piedras en el camino que han superado. Lo prueba su viaje hasta Roma para reafirmarse en la vida que un día escogieron.

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