¿Sabes qué es tener una sana autoestima?

Descubre cuáles son las características de la persona asertiva

 

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La asertividad es la capacidad de autoafirmar los propios derechos, sin dejarse manipular y sin manipular a los demás. Veamos cómo se comporta, qué piensa y siente la persona que sí es asertiva.

Rara vez encontraremos a una persona que reúna todas las cualidades a la vez. Todo lo que veremos serán personas que se aproximan mucho a estas cualidades.

Principales rasgos de las personas asertivas:

Conocen sus propios derechos y los defienden, respetando a los demás, es decir, no van a “ganar”, sino a “llegar a un acuerdo”.

Comportamiento externo. Hablan de forma fluida, sin bloqueos ni muletillas. Proyectan seguridad. Sostienen un contacto ocular directo, pero no desafiante. Presentan comodidad a la hora de sentarse, su postura corporal es tranquila. Expresan los sentimientos tanto positivos como negativos, se defienden pero sin agresión. Tienen la capacidad de hablar de propios gustos e intereses.

Capacidad de discrepar abiertamente. No temen pedir aclaraciones y decir «no» cuando hay que decirlo. Saben aceptar errores.

Pensamiento. Conocen y creen en unos derechos para sí y para los demás. Sus convicciones son en su mayoría “racionales”.

Buena autoestima. No se sienten inferiores ni superiores a los demás. Tienen buenas relaciones interpersonales.

Sensación de control emocional. Frenan o desarman a la persona que les ataque. Aclaran equívocos. Los demás se sienten respetados y valorados. La persona asertiva suele ser considerada “buena”, pero no “tonta”.

Las personas no asertivas:

Vale aclarar que todos en algún momento podemos caer en un comportamiento no asertivo, sin embargo, cuando esto se vuelve muy frecuente, es cuando se podría decir que hay problemas de asertividad. Estos son los rasgos principales de las personas no asertivas:

La persona no asertiva no defiende los derechos e intereses personales. Respeta a los demás, pero no a sí mismo.

Comportamiento externo. Su volumen de voz es bajo, habla poco fluida, con bloqueos y y tartamudeos. Huye al contacto ocular, por tanto su mirada es baja. Su expresión facial es tensa: dientes apretados o labios temblorosos. Sus manos son nerviosas, se pueden comer las uñas (onicofagia). Su postura corporal es tensa e incómoda. Suele quejarse frente a otros.

Forma de pensamiento: Constante sensación de ser incomprendido, manipulado, no tenido en cuenta. Consideran que así evitan molestar u ofender a los demás. Son personas “sacrificadas”. “Lo que yo sienta, piense o desee, no importa. Importa lo que tú sientas, pienses o desees”. “Es necesario ser querido y apreciado por todo el mundo”.

Sentimientos y emociones. Frecuentes sentimientos de culpabilidad e impotencia. Mucha energía mental, poca externa. Baja autoestima, ansiedad, frustración.

Deshonestidad emocional. Pueden sentirse agresivos, hostiles, etc. pero no lo manifiestan y a veces, no lo reconocen ni ante sí mismos.

Todo esto produce en la persona pérdida de autoestima, y en algunas ocasiones pérdida del aprecio de los demás. Falta de respeto de los demás.

La persona no asertiva hace sentirse a los demás culpables o superiores. Depende de cómo sea el otro, tendrá la constante sensación de estar en deuda con la persona no asertiva (“es que es tan buena…”) o se sentirá superior a ella y con capacidad de “aprovecharse” de su “bondad”.

Las personas no asertivas presentan a veces problemas de salud como forma de expresar sus grandes tensiones exteriores ya que no lo hacen exteriormente. A veces explotan…

Artículo originalmente publicado por lafamilia.info

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