Diez consejos para vivir el Adviento
1. Despertar… El Señor no quiere gente dormida, ni gente que se desentienda de la realidad, ni que delegue en otros el encargo de vigilar y trabajar. Los dormidos y adocenados no sirven para el Reino.

  1. Tener cuidado… «Que no se nuble la mente con el vicio y los agobios de la vida». La advertencia está dirigida precisamente a los instalados, a los que solo se preocupan de sus cosas. No se acostumbren a vivir con un corazón insensible y endurecido, buscando llenar su vida de bienestar y placer, de espaldas al Padre del Cielo y a sus hijos que sufren en la tierra. Ese estilo de vida los hará cada vez menos humanos.

  2. Ser lúcidos y críticos… Despertar al presente, a lo que acontece y está cerca. Ser críticos ante los acontecimientos de nuestra aldea global y que pueden oscurecer la venida del Señor.

  3. Preguntar… Preguntar no sólo qué pasa sino qué tiene que pasar, y qué tenemos que hacer aquí y ahora para que se cumpla la voluntad de Dios.

  4. Vigilar… El Adviento es tensión hacia el futuro. «Ponernos en pie y alzar la cabeza. Se acerca nuestra liberación». No mirar el futuro sólo desde nuestros cálculos.

  5. Celebrar… Preparémonos a celebrar con gozo el acontecimiento de la aparición primera de la bondad y el amor de Dios en Jesús.

  6. Mantener nuestra fe en las promesas del Dios liberador.

  7. Descubrir… Descubrir el paso de ese Dios Padre en la historia y en el corazón de los hombres.

  8. Esperar… Y para descubrir a Cristo que viene en las situaciones actuales, lo razonable es la esperanza. No se desanimen, pongan su granito de arena; si se empeñan, las cosas pueden cambiar.

  9. Liberarse… Liberarse de las esclavitudes e ignorancias. Mirar la vida consciente y libremente con sus ojos. Sentir su presencia amorosa, comprensiva, estimulante.

Posibles propósitos para vivir el Adviento

+Ayudaré en casa en aquello que más me cueste trabajo.

+Rezaré en familia por la paz del mundo.

+Ofreceré mi día por los niños que no tienen papás ni una casa donde vivir.

+Obedeceré a mis papás y maestros con alegría.

+Compartiré mi almuerzo con una sonrisa a quien le haga falta.

  • Hoy cumpliré con toda mi tarea sin quejarme.

  • Ayudaré a mis hermanos en algo que necesiten.

+Ofreceré un sacrificio por los sacerdotes.

+Rezaré por el Papa.

+Daré gracias a Dios por todo lo que me ha dado.

+Llevaré a cabo un sacrificio.

+Leeré algún pasaje del Evangelio.

+Ofreceré una comunión espiritual a Jesús por los que no lo aman.

+Daré un juguete o ropa a un niño que no la tenga.

+No comeré entre comidas.

+En lugar de ver la televisión ayudaré a mi mamá en lo que necesite.

+Imitaré a Jesús en su perdón cuando alguien me moleste.

+Pediré por los que tienen hambre y no comeré dulces.

+Rezaré un Ave María para demostrarle a la Virgen cuánto la amo.

+Hoy no pelearé con mis hermanos.

+Saludaré con cariño a toda persona que me encuentre.

+Hoy pediré a la Santísima virgen por mi país.

+Leeré el nacimiento de Jesús en el Evangelio de S. Lucas 2, 1-20.

+Abriré mi corazón a Jesús para que nazca en él.

 

Tomado de: http://www.mscperu.org/

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